Sentís la mosca en la oreja

Muchísimos músicos han escrito letras que luego fueron consideradas parte de la poesía  contemporánea. Es el caso de Bob Dylan o The Doors. En la argentina podemos incorporar a muchísimos letristas, pero si se trata del rock y de estar en sintonía con una época donde el surrealismo todavía estira sus manos entintadas sobre las letras de canciones y miles de obstinados lectores aspiran a encontrar placebos literarios, hay un nombre: Carlos Indio Solari.

 “Los genios son buenos servidores y malos amos”.  

Es una locura tener este amor por la figura del Indio? No, su poesía es un conjunto de metáforas simbólicas que nos la da para que las signifiquemos a gusto. Es un lenguaje que no representa muchas veces lo que dice,y nos estimula con sonidos a meternos dentro de nosostros. Apropiarse del sentido es un valentía personal. Solari juega con lo abstracto casi como un Dalí de la letras.

“El que abandona no tiene premio” 

Inventa metáforas que esconden misterios, pero para algunos hay pistas de un mundo específico que solo entienden los que se han codeado con la adicciones. Es un poeta que habla siempre con una intención declarada, pero su lenguaje se deforma tanto como los solos de su guitarrista estrella. Sentir que eso nos conmueve es casi empezar a necesitarlo cada dia para sobrevivir.

“Pero yo sé que hay caballos que se mueren potros, sin galopar” 

El mundo Ricotero es por momentos onírico y por otra parte intenta despertar de un golpe a quienes están aturdidos. Su letras recorren siempre al hombre como eje central, su concepto de vida es soportar y transformar nuestras propios demonios. Un axioma tan pegado al artista como sus rimas aleatorias. Es imposible alejarse de este mundo si se logra entrar en él.

 “Vivir sólo cuesta vida”. 

Los Redondos eligen a quién hablarle y es decisión del elegido entenderlos. El dolor es una avalancha que arrasa con todo y su poesía lo surfea como un acorde que recorre las heridas y las  hace cicatriz.  

“Nadie es capaz de matarte en mi alma” 

La poesía del indio es una intención, una voluntad hecha palabra, sus versos tejen y destejen al mismo tiempo, sentidos que solo viven una lectura y se reconstruyen en la próxima. Un Ricotero en su despedida, dió una síntesis perfecta: Sus letras me hablan al oído

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