| Red de homenajes a RAYMUNDO GLEYZER. |
| Desde el Foro Audiovisual de la Provincia de Buenos Aires convocamos a una proyección federal y simultánea para este 27 de Mayo. |
![]() A 50 AÑOS de la desaparición física de Raymundo Gleyzer invitamos a proyectar una pieza audiovisual de Raymundo para sembrarlo como semilla que se esparce. Para sembrarlo en los barrios, en las ciudades, en las provincias y a lo largo y ancho de nuestro país. Raymundo Gleyzer no sólo filmó con la cámara, también lo hizo con la historia. No sólo rodó películas, sino que dejó trazado un camino. A 50 años de su desaparición, su nombre resurge cada 27 de mayo, para recordarnos que el cine puede ser una herramienta poderosa, un arma creativa cargada de futuro . ![]() |
Fuego Eterno (Documental)
Dirección: Cynthia Sabat

La imagen de Juana Sapire en Nueva York es el comienzo de esta paradoja fílmica. La presentación de la mujer de Raymundo Gleyzer ante la justicia argentina es el pretexto para su encuentro con Cynthia Sabat, en un recorrido íntimo y motivacional. Ella y su hijo residen en los EE. UU, desde su exilio. Esta es la moraleja de una vida llena de compromiso y una postura política revolucionaria.
La nieve del Norte acompaña desde las ventanas de un auto que recorre la gran ciudad y es en sí misma, una mirada política. Retrata esa vida cosmopolita, en la que intuimos Raymundo buscaría cicatrices y heridas. La relación de la protagonista con la directora es afable y cariñosa. Existe un entendimiento sobre lo que se está haciendo. Es un registro que actúa de mojón sentimental para esta familia. Declarar frente a los jueces, es una necesidad que se vive como un desahogo y como una meta inclaudicable.

La película hace foco en Madre e Hijo. Diego con admiración, relata recuerdos que todavía sostiene con esfuerzo de su padre. Ella sonríe y se muestra entera, con la fortaleza y el convencimiento de una conducta con la que atravesó su tragedia. El testimonio es reparador para con su marido y para sí misma. Con total tranquilidad, la cámara nos refleja el momento en que se instala ante los jueces argentinos. Juana declara enfrentando a los genocidas responsables de delitos de lesa humanidad perpetrados en El Vesubio.

A su término, decía lo siguiente sobre los imputados y una acusación de sus defensas por amenazas: «Yo soy tan fuerte, tengo tantas armas, que mirá lo que les voy hacer. Escuchame, no saben lo que hicieron, son unas basura total. Pienso lo peor de ellos. Yo no se nada de justicia, pero que hagan lo que puedan, después de más de 30 años, que hagan lo que puedan».
La secuencia, nos convoca a conocer el material de un artista militante y sobre todo extremadamente político. Un registro que conmueve por lo que representa para todos aquellos que no lo pudieron atravesar.
Un documentalista que hizo de testigo de lo que estaba pasando, aunque eso implicó un peligro real de muerte. Más allá de la valentía, su trabajo tiene valor como registro visual. Gleyzer construye relatos fílmicos que son fotograma tras fotograma, una crónica histórica artísticamente valiosa.
La Película nos muestra la humanidad de aquellos que resisten la ausencia y cumplen con un mandato implícito en ella, la búsqueda de justicia. Una paradoja le hace un guiño a la cineasta, su hijo Diego, nos muestra a su bebé, nieto de Raymundo, intentando que diga algo a la cámara, pero lo hace en inglés. La escena parece casi un sello del desmembramiento cultural que el país padeció, bajo un poder militar decidido a mutilar cualquier actitud política y solidaria.
Raymundo Gleyzer
Nació en Buenos Aires en 1941. Creció en el seno de una familia de origen judío, y de joven se interesó en la fotografía y en la política. Estudió cine en la Escuela de Bellas Artes de La Plata, y dejó los estudios para viajar al nordeste brasileño a filmar su primer cortometraje, La tierra quema (1964).
Dirigió films etnográficos, como Ceramiqueros de Traslasierra (1965) y Pictografías del Cerro Colorado (1965). viajó a México para filmar su primer largometraje: México, la revolución congelada (1971). Su conducta política lo llevó a unirse al PRT-ERP. En 1971 dirigió Swift, sobre el secuestro del cónsul inglés. Más tarde dirigió Ni olvido ni perdón, film sobre la fuga del penal de Rawson y la Masacre de Trelew, el 22 de agosto de 1972.
Raymundo Gleyzer creó el grupo Cine de la Base como forma de colectivizar esfuerzos ideas y resultados. El grupo produjo Los traidores (1973). En 1974 el grupo filmó Me matan si no trabajo, y si trabajo me matan, sobre la huelga obrera en la fábrica INSUD, donde los trabajadores morían por contaminación por plomo en la sangre.

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El 27 de mayo de 1976 fue secuestrado en Buenos Aires por la dictadura militar, y llevado al campo de detención El Vesubio, donde fue torturado y desaparecido. En 2011 y 2014 los juicios contra ese centro de detención culminaron con la sentencia de sus responsables.




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