NEWEN

Largometraje

En un viaje por la Patagonia busco las huellas de la identidad silenciada a mi abuela mapuche. Allí encuentro a las kimches (ancianas sabias) que saben transmitir los conocimientos ancestrales a través del newen (energía vital), transformando las palabras en semillas para las nuevas generaciones. Mientras escucho sus palabras, recupero parte de esa identidad que fue negada también para mí. Fill wenu mapu trenko llawi: El universo funciona de forma circular

Año:2014

Género: Documental | Pueblos originario

Director/a:Miriam Angueira

Myriam Angueira es cineasta, fotógrafa y docente universitaria. Nació en Buenos Aires, Argentina, el 20 de septiembre de 1969. Es Licenciada en Publicidad por la Facultad de Ciencias Sociales de la UNLZ (Universidad Nacional de Lomas de Zamora). Egresada 1996. Estudió Realización Cinematográfica en el IDAC (Instituto de Arte Cinematográfico de Avellaneda).Estudió fotografía y asistió a seminarios de perfeccionamiento en Cine Documental con Patricio Guzmán y Marta Andreu.Trabajó entre 2014 y 2019 en el Área de Medios Audiovisuales del INAPL (Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano). Es docente del Departamento de Artes Audiovisuales en la UNA (Universidad Nacional de las Artes) desde el 2007 hasta el presente.

Ficha Técnica
Dirección: Myriam Angueira 
Cámara: Alejandra Casal – Omar Neri /Sonido: Hernan Gerard/ Equipo de Producción: Roberto Benemio –Patricia Lauquen / Producción Ejecutiva: Myriam Angueira/ Fotografía: Hernan Gerard/ Colaboración Especial: Alejandro Arca- Francisca Cabral / Post de Imagen: Pablo Noé/ Música Original Mosk /Guion y Montaje: Myriam Angueira – Omar Neri

La película desde mi butaca

Newen es ante todo un recorrido en imágenes de una zona de la patagonia que se presta, con su extrema grandeza y belleza, a una fotografía que conmueve. En este caso, un devenir de panorámicas y demás planos, que de por sí, son una historia y una postal artística del lugar. Son el relato visual y de cómo son sus condiciones de vida. La idea es encontrar a tres ancianas que aún retienen en su haber conocimientos que las reconocen como mapuches y están dispuestas a dar testimonio de ello.

Ese camino transcurre con cierto misterio por lo que ha de encontrarse. Las historias presagian algo de un misticismo aborigen que apuntala este sentimiento. Hay en el recuerdo y en viejas filmaciones, testimonios de antiguas ceremonias convocadas y dirigidas por el último cacique.La busqueda es por una identidad que tiene que renacer, como la mismísima naturaleza lo hace a su alrrededor.

Los lugares están en condiciones de humildes, pero no es un lugar abandonado.La protagonista tiene un foto de niña con su abuela y su viaje es un reencuentro con lazos estirados por una cultura que se ha ido apagando en manos de la modernidad y el poder. El viaje rescata de cada rostro la naturalidad y la pertenencia. Las fisonomías soy marcas de identidad que se lucen con orgullo

En una de las comunidades hay un mujer mayor que da charlas en la escuela sobre planta medicinales. Ella habla en su lengua originaria y en castellano. Recuerda viejas ceremonias en las que las comunidades, mucho más vivas y pobladas, se encontraban para un intercambio de vivencias y saberes. De allí las dos mujeres, que hacen este recorrido, visitan a otra anciana, que desde su telar, heredado de su madre, teje y también colabora en la subsistencia de su cultura. La última, las invita a una comida en la que todas intercambian afectos e historia. Se reconocen como pares en sus orígenes y eso es lo que la película quiere exponer.

Una idea de identidad diluida y adormecida que asoma entre un naturaleza excelsa que tiene como soporte una melodía con el tono épico justo para esta aventura. Un documental que es riquísimo en lo visual, que sólo pretende una mirada por sobre algo que casi ya no está. Con algo de melancolía, intenta que la voz de una lengua, que aún se enseña en la escuela de la comunidad, sirva para que ninguna raíz cultural muera.

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