El Depenador

 «El Despenador», séptimo largometraje de Miguel Kohan y primera incursión del director en el mundo de la ficción.

La película, rodada en Jujuy, sigue los pasos del antropólogo Raymundo Zelaya (Rubén Fleita) que investiga al Despenador, un mítico personaje andino que termina con la vida de los enfermos que agonizan, con la técnica de un abrazo, a pedido de sus familiares. Un falso documental que nos atrapa por su construcción visual y su importancia antropológica. El director logra que la belleza y un enigma nos atrape en una búsqueda, que artísticamente vale como una Hermosa película

Miguel Kohan,»la película surgió en el momento en que estaba filmando ´Salinas Grandes´. Allí me enteré de la existencia de este personaje, el Despenador, del cual poco se sabe, consideré que era una historia que debía ser contada.Me impactó cuando empecé a investigar la creencia que anida en la zona: el Despenador puede hacer su tarea basado en la idea de que la muerte es algo contagioso y él está para evitar ese contagio».

Un antropólogo viaja en busca de personas que hayan escuchado o conocido a este personaje sanador de almas. Su tarea es una eutanasia primitiva, sin mayor exigencia que la idea que la víctima debe dejar ir un gran dolor. Su viaje adquiere algo de surrealista, su propia voz en off le recuerda que él mismo ha perdido a alguién a quién extraña y debe dejar ir. Las entrevistas dan poca información, pero su búsqueda es muy rica en mostrar eventos sociales y fiestas populares, lugares donde luego que éstos ocurren, la soledad vuelva a ocupar un lugar. Fiestas  donde siempre se reverencia algo relacionado a la muerte. Algo que está presente en los más pequeños eventos, como cuando los murciélagos defecan en la puerta de una iglesia, signo de que alguién inevitablemente morirá en el pueblo.

El antropólogo viaja en un coche viejo que amaga con quedarse. En el hotel no tiene buena señal y le es imposible comunicarse. Está a la espera de los resultados de unos estudios que quizás digan algo sobre esta misma alternancia, entre la vida y la muerte, pero sobre su propia persona.Los datos se los proveen en cuenta gotas. Algunos son personajes que llaman la atención por su propia dialéctica, por ejemplo, una chica que se presenta para relatarle un sueño que poco aporta a la investigación.

Finalmente es una película que por momentos tiene una búsqueda, un enigma y por otros es una muestra social de la vida en el norte, sin mayores pretensiones que exponerla. EL protagonista parece tener poca incidencia, salvo esos pensamientos de su conciencia en off, que se instalan como guía de lo que busca y lo que encuentra. Misterio acotado, pero entrañablemente cercano. Gente común haciendo cosas comunes, que solo aspira a eso. Una pesquisa que pierde fuerza cuando su búsqueda se torna un laberinto filosófico.

Se exponen rituales y corridas de toros donde el premio es una ofrenda a la virgen y no se asesina al animal. Algo debe dejar que la vida continúe en ese constante enfrentamiento con la muerte. Allí todos somos Despenadores de nuestro propio camino. Elegir que el toro siga vivo, es respetar la jerarquía de esa muerte a la que se intenta alejar, como si fuese posible un contagio por reiteración o cercania.Un falso documental que persigue un misterio verdadero.El Despenador aparece en algunos relatos y sobrevuela la geografía norteña como un remolino de polvo…

FICHA TÉCNICA:
Dirección: Miguel Kohan; Guión: Miguel Kohan, Paula Marckovitch, Angeles Rizzone; Producción Ejecutiva: Daniel Dunkelman, Miguel Kohan; Productora Asociada: Teresa Rosenfarb; Dirección de Producción: Marcos Kohan; Dirección de Fotografía: Federico Bracken; Montaje: Miguel Colombo (SAE), Alejo Hoijman (SAE); Música Original: César Lerner; Dirección de Sonido: Nicolás Giusti; Composición y producción musical: Dylan Lerner Mastering; Interprentacion musical: Wara Calpanchay; Jefa de Producción: Gisela Villanueva; Asistente de dirección: Silvana Feraud; Cámara: Federico Bracken, Miguel Kohan; Asistente de cámara: Gabriela Fernanda Gómez; Sonido Directo: Rufino Basavilbaso, David Velázquez; Coordinadoras de Postproducción: Ariana Skilki, Anabel Centeno; Ambientadora: Mayra Kohan.

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