El pueblo de Dios

El documental retrata las relaciones entre distintos cultos religiosos de un barrio popular del conurbano bonaerense.

Sinopsis:

A través de un registro observacional y de entrevistas, busca contar cómo son las relaciones entre la parroquia de la Iglesia Católica, una iglesia evangélica y el santuario del “Gauchito” Antonio Gil emplazadas en un barrio del conurbano bonaerense llamado Villa Rosa.

Se refleja en la película una convivencia que oscila entre la armonía y la tensión entre los distintos actores de la comunidad que disputan por la apropiación del espacio y por sumar más fieles a sus filas.

Dirección,guión y producción: Victoria Ferrari




Asistente de dirección: Sebastian Rodriguez


Dirección de Fotografía: Victoria Ferrari


Dirección de Sonido y Montaje: Leonardo Cauteruccio


Hay tres maneras de entender lo sobrenatural, así las creencias toman caminos y formas muy diferentes, pero todas intentan tener alguna conección con eso que estaría más allá de la vida. Por tener o establecer algún tipo de comunicación que nos asegure y nos proteja del peligro. En el conurbano una leyenda sobre la muerte y las últimas palabras de una víctima de la policía, tejieron un relato sobre la posibilidad que este caido en desgracia y desde su nueva estadio, pudiera realizar milagros de sanación. Las leyendas populares nacen para correr entre las voces y agigantarse o modificarse según el quién la escuche y la repita. El Gauchito gil, caído por las balas de la ley, fue elegido por las masas más populares como ese referente del pensamiento mágico

La iglesia católica se muestra más conspicua, más reflexiva, intenta una redención desde un replanteo de alguna cosas establecidas como válidas. El sacerdote parece tener una templanza diferente. Los evangélicos son esclavos de los versículos, repiten una y otra vez pasajes de la biblia sin hacer una lectura mas profunda. Interpretan literalmente lo que se dijo hace muchos años a una realidad de hoy y accionan más en términos de la factico, del hacer más que del pensar. Los seguidores del gauchito son pura emoción, sus reuniones con música y comida, son fiestas populares dignas y alegres, pero no tienen nada de religioso, más que el pedido al fallecido gauchito, que obre con milagros en su favor a cambio de promesas y ofrendas.

Allí en la zona el mercado de fieles es limitado y cada iglesia acomoda sus formas y critica las ajenas para lograr mantener un piso medio de seguidores. La lucha no es por convencer de nada, sino por ofrecerse como salida o línea directa al milagro que cambie aquello que está roto. La música y la fiesta muchas veces tapa la fanta de conceptos propios. Los evangélicos se repiten una y otra vez en un laberinto de versículos, los católicos son inflexibles con el recato y las formas y los del gauchito aspiran a que el caído se apiade y los reconozca como un par a ayudar.

El documental pone el ojo en cada detalle y expone diferencias que parecen sutiles pero adquieren peso a la hora de definir perfiles. Es una trabajo de campo sociológico, pero visual.Vemos y escuchamos relatos que hacen la diferencia. La gente necesita que la contengan, que la ayuden y según su propia sensibilidad o personalidad, comulgaran con uno u otro.Todos estan allí y nadie quiere perder terreno. Es verdad que la más informal es la creencia en el gauchito donde no hay axiomas o postulados de vida a respetar o cumplir, pero tampoco los necesitan

Un documental que hace gala de todos los recursos cinematográfico,que periodísticamente rescata testimonios que aportan al todo y entretiene e informa hasta el último fotograma.

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