INFANCIA CLANDESTINA

Juan, un niño de 12 años, regresa a Argentina en 1979 junto a sus padres, ambos militantes montoneros, tras vivir en el exilio. Bajo el nombre falso de Ernesto, intenta llevar una vida normal —escuela, primer amor— mientras vive en la clandestinidad y presencia la lucha armada de su familia durante la última dictadura militar

Año: 2011

Director/a: Benjamín Ávila

Género: Ficción

Elenco: (en orden de créditos)

La cara siniestra de un regreso trágico.


Juan regresa del exilio cubano, donde estuvo el lo que se llamó «La guardería» ,lugar donde ex montoneros exiliados y residentes cubanos cobijan a hijos de compañeros que aún estan en el pais.Se transforma en Ernesto: un niño de 11/12 años para debe sustituir y renunciar a otras marcas que hacen a su historia (lugar de nacimiento, fecha de cumpleaños, vínculos con sus familiares, etc.); en el contexto de la “Contraofensiva” llevada a cabo por el autodenominado “Ejército Montonero”, en tiempos del Terrorismo de Estado. Esta particular metamorfosis, (cuyo significado mitológico supone, precisamente, “la transformación de un ser en otro”), son la consecuencia inmediata de la decisión de sus padres respecto de reasumir la lucha armada, regresando al país en el año 1979.

En este escenario de muerte y horror, Ernesto se debe readaptar al colegio, a sus nuevos compañeros y sobre todo a su familia. En ese colegio se enamora de una compañera y esto apacigua el proceso de adaptación y a las infinitas situaciones de peligro que vive y escucha en relatos en el ambiente de su nuevo hogar.

Su tío “Beto” será, en este tránsito por nuevos descubrimientos adolescentes es quien lo escuche ante los interrogantes y dudas lo que invaden. Se trata de un otro que apacigua y sugiriendo ciertas claves que lo orientan respecto de los avatares de estos nuevos sentimientos convertidos en deseo, bajo la forma de una técnica para disfrutar del “maní con chocolate”.

Acorde a su realidad en aquellos tiempos, Ernesto juega a desaparecer y por unas horas se escapa con su enamorada para vivir otra realidad que lo aleje de tanta muerte. Intentando casi un imposible; es decir, un lugar para él, como hijo, a alojar y cuidar desde algo que exceda la militancia y el compromiso revolucionario que estos adultos encarnan, pero todo será una ilusión momentánea. La chica se aleja un tanto asustada de los requerimientos de escape de Juan. Este regresa a su casa y se entera de la muerte de su tio.Este hecho corporiza los fantasmas de la muerte y el peligro, que adquieren cuerpo propio. Ya no son más una posibilidad, ya están dentro de su casa y su vida.

Los familiares de Ernesto son asesinados (padres, tío, compañeros de militancia…). No obstante, amarrado a una de sus marcas de origen, Ernesto vuelve a ser Juan; nombre que puede volver a pronunciar; temeroso y angustiado, durante el interrogatorio que los servicios le realizan luego de la desaparición de todo su entorno. El pregunta por su hermanita ,una beba ,pero solo recibe desprecio y amenazas.Los asesinos bajan la guardia y lo dejan en la puerta de la casa de su abuela, quien al sentir los golpes pregunta quién es, para escuchar como respuesta soy yo «JUAN»

El director elige que las escenas de violencia sean con una artística de dibujos y efectos. Son una construcción que imprimen espectacularidad a la película. Potentes con un color y un montaje que imprime la intensidad que se desea. Un acierto impensado que aporta y suma realismo desde el dibujo.

La película está estructurada desde la mirada de juan, el chico de 12 años que regresa, pero eso no hace que estén muy bien desarrollado los contextos en los que este se mueve. Una escena de reunion entre Juan, sus padres, el tío y su abuela tiene la intensidad que la historia le pide y no falla en ser un símbolo de los sentimientos encontrados que esas situaciones instalan en la vida de los protagonistas.

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