Se trata de una producción que cuenta la historia de cuatro mujeres anarquistas de fines del siglo XIX y principios del XX: Virginia Bolten, Juana Rouco, Iris Pavón y Ana Piacenza.
“La historia siempre es contada por varones y con una mirada patriarcal por eso hay muy poca información sobre estas mujeres”, expresó una de las directoras de la serie Libertarias: Daiana Rosenfeld. “Por ello nos parecía muy interesante destacar sus vidas, sus obras y su militancia política. Y también cómo eso dialoga con su vida intima y personal”.
“Libertarias” es una serie de cuatro capítulos de 24 minutos cada uno, en el que cuentan la historia de las luchadoras anarquistas Virginia Bolten, Juana Rouco, Iris Pavón y Ana Piacenza. Y se pude ver por la pagina de CINE.AR PLAY.
Allá por fines del siglo XIX y principios del siglo XX estas mujeres empoderadas enfrentaron las estructuras patriarcales de la época, defensoras de sus derechos, y fueron grandes fundadoras de periódicos feministas.
Documental, 2019
Serie de 4 capítulos
Dirección


Libertarias es la historia de cuatro mujeres anarquistas que tuvieron un papel protagónico y revolucionario desde fines del siglo XIX y principios del XX en Argentina. Buscaban el cambio social sin autoritarismos, la igualdad, condiciones laborales dignas, amor libre de ataduras y la libertad.
Capítulo 1: Virginia Bolten

Bolten nació el 26 de diciembre de 1876 en la ciudad de San Luis, Argentina. Fue feminista, sindicalista y anarquista; luchó por la emancipación de la mujer, “como la base de una sociedad justa», y los derechos de la clase trabajadora. Durante su vida, rechazó toda forma de sometimiento y pugnaba por reivindicaciones de género en los ámbitos religioso, familiar y laboral. Un día 1 de mayo, a los 14 años,Virginia participó en lo que sería su primera manifestación, la cual conmemoraba el Día Internacional de los Trabajadores, en la Plaza López, en la Ciudad de Rosario, Argentina.
Bolten destacó como oradora en una gran cantidad de manifestaciones y mítines laborales, donde expresaba sus convicciones respecto a la necesidad de liberar a la mujer y encuadrar esa lucha en la vida sindical. Virginia colaboró en diversas publicaciones de la época. Fue detenida en varias ocasiones, tanto en argentina como en Uruguay, debido a que arengaba a los trabajadores con su discurso de influjo anarquista. En 1907, Virginia Bolten participó en la fallida «revolución radical». Fue detenida e imputada por alterar el orden público, por lo que se le aplicó la Ley 4.144 de Residencia.
Virginia se exilió en Montevideo, donde continuó su lucha anarco feminista.La ciudad de Montevideo fungía como un refugio de los anarquistas deportados.Sus últimas apariciones registradas datan de 1923, año en el que integró el Centro Internacional de Estudios Sociales, una asociación libertaria de Montevideo. Murió el 23 de julio de 1969, con la misma lucidez mental y rectitud moral que sostuvo durante toda su vida
Capítulo 2: Juana Rouco

Juana Rouco Buela nació en España, y desde que nació, se sentía distinta: no encajaba en los límites impuestos para las mujeres a fines del siglo XIX. Escapó de una España de hambruna y fascismo, y llegó a sus doce años, a la Argentina. Era analfabeta. A pesar de su situación de extrema pobreza tenía un sueño: liberar a las mujeres de un sistema económico y una autoridad patriarcal a la que estaban sometidas. Y encontró en las ideas libertarias el espacio y el refugio para su lucha.
Se educó en los centros anarquistas y participó en una enorme cantidad de marchas reivindicando los derechos de los trabajadoras. Fundó el diario de ideas anarquistas “Nuestra Tribuna” en Necochea. Fue una de las primeras mujeres oradoras en manifestaciones a fines del siglo XIX y se convirtió en una de las primeras presas políticas. Juana formó parte de la primera generación de mujeres anarquistas en nuestro país.
Aprendió a leer y escribir en la Federación Obrera Regional Argentina (FORA), agrupación en la que desarrolló su rol de delegada sindical por ser trabajadora de la industria textil. A los 15 años se vió marcada por el asesinato de un líder anarquista que la llevó a entender la importancia de luchar y generar conciencia en las clases obreras. Su primera aparición como militante sindicalista fue en la Huelga de Inquilinos en 1907 más conocida como “la huelga de las escobas”: las mujeres unidas de 1000 conventillos resistieron la suba de los alquileres y los desalojos virulentos de la policía comandada por Ramón Falcón.
Capítulo 3: Iris Pavón

Iris Pavón nació en un hogar proletario en la localidad de Lobería en 1906 y se trasladó a Córdoba, en principio a la localidad de Deán Funes y luego a Cruz del Eje, donde desplegó su escritura, militancia social y personalidad que le costó la cárcel, sin motivo concreto alguno y fue detenida junto a su compañero Marcos Dukelsky entre el 10 de enero y e l 10 de agosto de 1944. La escritora falleció un 13 de septiembre de 1951.Si bien había nacido en la provincia de Buenos Aires; su vida y su militancia se desarrollaron en la provincia de Córdoba, en la ciudad de Cruz del Eje.
Solo se ha conservado una edición póstuma de algunos de sus textos, que sus
amigos realizaron en 1964, titulada «Pasión de justicia». Dentro de esa
producción, rescatamos sus poesías, donde los tópicos comunes del
movimiento libertario presentan características propias, “desvíos” hacia
temáticas no habituales: la religiosidad popular, el aborto, entre otras. Sin
ser una activista del feminismo.
Anarquista y constante, acompañó la causa de los presos de Bragado ( 1931). La impronta de Iris explica la invisibilización de su figura, maniobra que castigó sistemáticamente la actividad anarquista en el país. Pacifista y luchadora, Iris Pavón utilizó la palabra para alertar, encender conciencias y denunciar los atropellos a las libertades y los derechos humanos. Una corta vida (apenas 44 años) que el libro rescata y pone bajo la luz de la historia de Córdoba.
«Pasión de Justicia», es el libro que se editó después de su fallecimiento y ahora se vuelve a reeditar (Sorridad ediciones). El mismo es una compilación de textos escritos por Iris T. Pavón entre los años 1921 y 1947, reunidos por el periódico libertario «Reconstruir», en el cual ella colaboraba. Allí se encuentran textos de su autoría en verso y prosa y correspondencias que escribió y hablan de sus ideales y luchas por la liberación de los presos, la justicia social y el autoritarismo en todas sus formas.
Huesos
A la primera víctima del Dique de Cruz del Eje. Muerto en accidente de trabajo.
Jacinto Ercolín Arrieta, tu nombre no tendrá una placa en el murallón del Dique de Cruz del Eje, ni tu memoria estará presente en los homenajes oficiales, mas nosotros, los tuyos, no te olvidaremos.
¡Huesos! Huesos triturados, macerados, molidos,
huesos doblados hacia la tierra,
huesos arrancados de sus articulaciones,
huesos en astillas, mutilados, desechos,
huesos que rompen el ritmo del esqueleto,
fémures y tibias reemplazados por la muleta o la pata de palo,
falanges que castañetean ausentes de las manos,
clavículas hundidas en los pulmones,
vértebras dislocadas por el trabajo y las humillaciones,
cúbitos y radios que dejaron vacía la manga de la chaqueta
que el viento agita como un guiñapo
o como una bandera,
frontales y parietales clavados al cerebro,
mandíbulas olvidadas de su función natural,
molares carcomidos por la falta de calcio,
¡huesos!, ¡huesos!,
triturados, astillados, molidos,
huesos de parias irredentos,
huesos de proletarios,
bajo el asfalto de las carreteras,
por donde corren los automóviles,
bajo los terraplenes
de las vías de acero de los ferrocarriles,
en las bóvedas de los túneles,
en los engranajes de las máquinas,
en las galerías de las ruinas
mezclados con el carbón o el hierro
con que encendemos nuestro fuego
o forjamos la reja.
Huesos de proletarios,
hormigón humano
hecho con esqueletos triturados
y con sudor y sangre de los esclavos modernos,
hormigón que afirma los pilares de los puentes,
las bóvedas y las cúpulas de las catedrales
y el orgullo de los rascacielos que agujerean el azul.
Huesos dislocados en las hachadas,
en los yerbales, en las zafras,
huesos de esclavos negros y blancos
y amarillos y rojos,
huesos en todas las latitudes
en todos los continentes.
Huesos! ¡Huesos!
Huesos triturados que nos duelen en nuestra sangre,
astillas de huesos que se nos clavan en la garganta,
polvo de huesos que crujen entre nuestros dientes,
ceniza de huesos en el agua y en el aire,
en las mañanas sin celajes,
en las tardes sin pájaros,
en las noches sin astros
de los tuberculosos y los mutilados,
de los hambrientos, de los sifilosos
de los hospitales y manicomios o las cárceles.
¡Huesos! ¡Huesos!
¡Huesos de proletarios!
¡Oh! un día os reuniremos,
os sacaremos de las minas,
de los engranajes, de los muros,
del aire, del agua,
y de las mañanas y las tardes y las noches,
devolveremos las falanges a las manos,
enderezaremos las vértebras dobladas,
llenaremos las mangas vacías de las chaquetas,
cambiaremos la pata de palo por el fémur y la tibia,
liberaremos los pulmones oprimidos
por los omóplatos y las costillas quebradas,
y el cerebro de parietales y frontales hundidos,
y pondremos luz en los cuencos vacíos,
y puños cerrados en los muñones sangrientos,
y buscaremos por todas las latitudes
por todos los continentes
el polvo de los huesos de los nuestros,
y con el sudor y las lágrimas
vertidas por el dolor milenario
de los esclavos,
amasaremos la levadura
fermento de la lucha santa
por la redención de los parias.
Y serán las mañanas con celajes
y las tardes con pájaros
y las noches con astros
en un mundo sin tuberculosos ni sifilíticos,
ni mutilados, ni hambrientos,
en un planeta sin hospitales,
y sin manicomios y sin cárceles.
Noviembre de 1940
Iris T. Pavón
4 – Capítulo 4: Ana Piacenza

Fue una militante, abogada y periodista que sostuvo una militancia de décadas en el anarquismo. Junto con otrxs compañeros de ideas estuvo en tierras hispanas en procura de prestar su concurso a la revolución española.
Nació el 10 de abril de 1906 en la ciudad de Rosario. Se crió dentro de una familia de clase media próspera, dedicada a la producción rural. Su padre, Esteban, estuvo entre los fundadores de la Federación Agraria Argentina, e hizo un tránsito ideológico desde el socialismo hasta abiertas simpatías con el fascismo.
Ana tuvo oportunidad de seguir estudios superiores, graduándose de abogada. No ejerció su profesión hasta mucho después, pero el hecho de ser una de las pocas mujeres de la época con título universitario le asignaba una cuota de prestigio intelectual.
Ya después de 1930 ingresa en el espacio político ácrata, militando en la Agrupación Libertaria de Rosario. Actuó en un comité pro-presos de esa ciudad. Allí conoce a un dirigente que será su compañero de vida, José Grünfeld.
Ana toma parte en la muy convocante campaña de defensa de “los presos de Bragado”, tres trabajadores anarquistas acusados, en base a falsedades, de la comisión de un atentado con explosivos. Recorrió buena parte del país en campañas de solidaridad. En 1935 aparece formando parte de la Unión Femenina Antiguerrera, que contaba con una filial en Rosario.
España 1936.
En 1936, viajará junto con su compañero a España, en misión de solidaridad, para desempeñarse en el campo del periodismo y la propaganda. Llevaban consigo medicamentos, asociándose a la solidaridad material con el frente. Se trataba de 40.000 inyecciones de antipiógeno, un remedio contra las infecciones que había sido elaborado por estudiantes de química.
Ana llegó a Barcelona el 28 de diciembre de 1936, junto con Grünfeld, que era delegado de la Federación Anarco Comunista Argentina -FACA-, creada en 1935. Actuaba en el ámbito sindical y mantenía en general un fuerte respaldo. Lo que desmiente la vieja idea de que el pensamiento y la acción libertaria se hallaban casi extinguidos en nuestro país en la década de 1930.


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