PROYECTO HIGUERA

Largometraje

Horacio, un actor de teatro independiente, y Sabino, su hijo de catorce años, viajan a Rosario, ciudad natal del Comandante Ernesto Che Guevara. El padre tiene que interpretar a Juan Pablo Castel en la adaptación de El túnel, de Ernesto Sabato. Al otro día, después de la función, deciden continuar viajando. A medida que atraviesen el país, ellos irán redescubriéndose mientras la figura del Che los va guiando.

Año:2021

Director/a:Martín Bastida

Género: Documental

La película desde mi butaca

Horacio a invitado a su hijo Sabino a una representacion teatral que debe realizar. Es una manera de mostrarle quien es y qué quiere decir con eso de ser actor independiente. Sabino acepta. La actuación se realiza y así como comienza, termina. El padre necesita más tiempo y propone continuar hasta la casa museo del Che en Bolivia. Sabino llama a su madre para dar la novedad.

El hijo tiene 14 años y le gusta el rap, un género que nace originalmente de la rebeldía y el descontento, de la marginación de un sistema económico y social que expulsa a quien no rinde, al que no cumple con las expectativas que de todo individuo el propio sistema en su conjunto tiene.

En su presentacion en la ciudad de Rosario, Horacio tiene un parlamento en el que pone en duda la memoria del inconsciente colectivo y dice :»La gente se olvida de todo…». El padre ve a su hijo conectado a su celular y decide llevarlo a encontrar esa memoria colectiva que anda perdida. Comienza por la propia ciudad y recorren la casa donde nació y vivió El Che, luego el monumento a la bandera y como si esta fuera una largada: comienza el viaje a Bolivia.

El trayecto nos muestra cómo de a poco se construye un diálogo. El padre con paciencia relata anécdotas de sus tiempos de músico e intenta motivar a su hijo a escucharlo.Sabino alterna con una relativa atención, pero se lo siente a gusto y entretenido. La película se asienta en ese diálogo y en ese viaje. Allí se construye y se recicla la relación.Papá habla de su propio padre y su ambivalencia política: «NO hablaba de política, pero se aparecía con libros o revistas de la vida en la URSS». Casi como un mandato el anteúltimo dia de su vida, el abuelo se había puesto una remera con una foto gigante de El Che: «me pareció casi ridículo, pero ahi la tengo, no se si por él, por el Che o por mi, pero viaja siempre conmigo».

La figura del comandante revolucionario ya está marcada en la memoria y este viaje pretende que el hijo tome dimensión de lo que significó ese líder, más allá de ser estampado de remeras y grafitis.

El documental continúa con imágenes de la ruta y sonidos que son ecos de lo que el Padre le dice al Hijo. Un relato que hasta en sus silencios nos transmite encuentro y sentimiento. Finalmente llegan a Bolivia y van donde El Che fue fusilado y luego expuesto a la mirada local y extranjera. En silencio recorre fotos y pertenencias hasta llegar al lugar donde el cadáver quedó retratado para la inmortalidad.

Horacio casi como una ceremonia personal recorre el lugar y explica como estaba presentado en esa enorme pileta de cemento y como sacaron la foto de su rostro. Se recuesta en el mismo lugar para extraer del lugar algo que no sabe si esta.Es posible recibir parte de la fuerza de lucha de ese espíritu que allí tuvo su final?

Padre e hijo realizan una experiencia que para uno es reivindicatoria y para otro marcará para siempre el nombre de un tipo, que más allá de las posturas políticas fue de quién quiso hablarle su viejo.Todos viajamos imaginariamente en ese auto y esperamos el final. Cada uno tendrá su particular «inconsciente colectivo» y allí la figura del El Che dará cuenta de su historia.

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