Espartaco: fue un esclavo de origen tracio, que según fuentes griegas y romanas, dirigió una rebelión contra la República Romana en suelo itálico, ocurrida entre los años 73 y 71 a. C. Esta guerra se extendió a toda la península durante casi tres años. Espartaco, junto con otros esclavos gladiadores, ideó un plan de escape que desembocó en un estallido en toda la península. Se les unían esclavos fugitivos de todas partes, conformándose de esta manera un ejército que fue creciendo hasta llegar a ciento veinte mil personas que demostraron repetidas veces su capacidad para resistir y superar a las cualificadas “Legiones Romanas”.

Movimiento Espartaco:
Fue un grupo de artistas plásticos argentinos que surgió en 1959, buscando un “Arte de Masas” y militante para reconectar con la identidad latinoamericana y social, rechazando el colonialismo cultural y abogando por un arte revolucionario que combinara tradición (muralismo mexicano) con vanguardia, sin dogmatismo estético.
Liderado por figuras como Ricardo Carpani, Juan Manuel Sánchez y Carlos Sessano, influyeron en el arte político argentino de los años 60 y 70, aunque se disolvió oficialmente en 1968, dejando un legado de arte comprometido con su tiempo.
Año: 2018
Director/a:Ana Caride Burgos

Género: Documental

El documental narra la historia de Malena, que inicia una búsqueda a través de relatos, fotos y archivos. Allí reconstruye la historia del grupo formado por nueve integrantes, que son Ricardo Carpani, Mario Mollari, Juan Manuel Sánchez, Carlos Sessano, Raúl Lara, Elena Diz, Pascual Di Bianco, Esperilio Bute y Franco Venturi.
Estos artistas, que tuvieron su mayor apogeo en los años 60, entendían que su arte debería referirse a aspectos de la realidad que los preocupa y motiva. Fueron pintores de una misma generación que compartían valores sociales y afinidades ideológicas. Por este camino, reivindicaban el arte y su función política de transformación social.
El largometraje da a conocer no solo al movimiento, sino también el contexto político y social en el que tuvo lugar y lo que esto significó para el grupo y sus familiares.

La película desde mi butaca
En este extraordinario documental Malena es un hilo conductor que va conectando personas y situaciones de un pasado tan rico en argumentos como en contratiempos. El primer eslabón es su padre, quién formó parte del Movimiento Espartaco y llegó hasta las filas de los rebeldes cubanos de Fidel Castro.La idea es ir desarrollando que se pretendía hacer desde el arte y la respuesta es casi una obviedad: cambiar el mundo
Malena es el justificativo para un encuentro de dos amigos. Ellos explican los fundamentos de un movimiento que intentaba darle al arte un fuerza política más allá de la simbólica. Trabajar murales que retratan aspectos de nuestra identidad era un acto político revolucionario. La directora agrega material de archivo donde son cuatro los que conversan sobre lo que hicieron y soñaron.

Los dos amigos se van reencontrando de apoco mientras el documental intercala nuevos testimonios que siempre hablan de lo que se intentaba decir con una obra heterogénea, pero en unidad de combate contra un sistema que nos quiere ver bien lejos de nuestras raíces identitarias.
Aparecen familiares del exilio del padre, primos a los que hace 30 años no se ven, viudas que dan testimonio de la propuesta desinteresada en lo económico y de hasta donde fue jugada en lo político. Allí en tiempos de dictadura fueron marcados y obligados a un exilio forzoso, salvo uno que llevó las cosas hasta un punto sin retorno.
Pero la estrella del film son las obras. Ver cómo guardan las colecciones en algunos lugares, como galerías, con el cuidado reverencial que merecen y otro casos, sin ningún cuidado especial, nos habla de un abanico de actores, que desde murales en sindicatos a carpetas con dibujos, son todavía parte de esa magia y espíritu que los Espartacos construyeron.
Hay miles de bocetos y pinturas de todo tipo, todas tienen un dejo de dramatismo que melancólicamente nos recuerdan que no estamos bien.Ver la calidad de estos maestros es sumamente bello e importante para darle la dimensión adecuada al movimiento y su lucha. Malena es aceptada en cada lugar con alegría y predisposición. Es un camino de reencuentro, conocimiento humano y artístico. Es emocionante y a su vez exponen el vacío que dejó toda esta historia.

La película ata todo los puntos que forman la totalidad. Hay imágenes de los contextos políticos que se fueron sorteando, están las obras y los diferentes lugares donde hoy se las pude ver. Están las voces de los protagonistas, que muy amenamente recuerdan ideales nobles de los que no se retractan. A su vez hay un aspecto didáctico que nos explica que subjetivo y emocional es el arte. Su combinación permite la búsqueda del ideal. Obras con influencia mejicana y un sinfín de diferente estilos, muchas veces ligados, como síntomas, a lo que se vivía.
Y esta el arte del cine que hace de Espartaco un documental digno de lo que expone. Hay un ritmo que acelera y se relaja según lo que se quiere decir. Hay un lenguaje visual muy rico que es soporte de una historia comprometida y que jamás decae. Malena es una cámara y un micrófono que registra y construye a la vez. Una historia bien contada, con tantas ventanas que se abren, dando idea que la gente de esas fotos viejas se relacionaban y compartían en sintonía con los tiempos políticos que vivían.

Un documental extraordinario, profundo e introspectivo, a la altura del valor artístico de las pinturas que nos muestra. Una historia testigo de esta argentina rota. Un reencuentro con valores hoy adormecidos, pero jamas derrotados.


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