
- sinopsis
- Un montañista y realizador audiovisual vuelve a reunirse con los dos amigos con los que intentó hacer cumbre en el Himalaya. Solo y con ellos, intentará entender qué pasó con Darío, el cuarto amigo, el que decidió seguir subiendo, el único que no volvió con vida de la expedición.
- Dirección
- Escritura

- Son realizadores audiovisuales y documentalistas argentinos.
- Trabajan juntos en la dirección de películas documentales.
Películas Destacadas:
- «Dhaulagiri, ascenso a la montaña blanca»: Un documental sobre el ascenso a la montaña Dhaulagiri.
- «Llullaillaco en la piel del pasado»: Una travesía que conecta con la historia inca a través del volcán Llullaillaco.
La pelicula desde mi butaca

En el año 2008, Guillermo,-junto a otros tres escaladores- llevó adelante una expedición al Himalaya con la intención de conquistar la cima de la séptima montaña más alta del mundo y realizar una película que dejará testimonio de la aventura. Nunca se imaginó que Darío Bracalli, íntimo amigo y líder de la expedición, desaparecería en su intento de hacer cumbre a más de 7000 metros de altura, provocando un cimbronazo en la expedición. Cimbronazo que quedó registrado en el material. Ese golpe inesperado hizo que el documental quedará congelado durante 7 años. En esta nueva etapa se sumó a codirigir el documental Christián Harbaruk, quien aportó un nuevo empuje muy necesario.


Lo que iba a ser una película sobre deporte extremo, dió un giro rotundo y pasó a centrarse sobre la desaparición de Darío
El documental tiene dos aspectos diferenciados: uno es el material que se registró en la primera expedición en la que tres amigos, con pasión por el alpinismo, deciden subir a una de las 14 montañas de 8000 metros del mundo. Un desafío que es motivado y conducido por Dario Bracalli, un montañista de experiencia y sobre todo de un desafío inquebrantable por el sentir que genera superar algo tan importante como exponer su cuerpo a 8000 metros y ganarle la pulseada a la montaña. La emoción y el entusiasmo es una regla que rige la primera parte.
En ella el grupo, con sumo respeto, proyecta la subida. Viajan a Katmandú y luego a la ladera y al campamento base que inicia la ascensión. Las caras y gestos son de entusiasmo responsable, no son improvisados y saben de lo que se trata. Hay una tensión contenida que presagia tareas importantes.Los tres amigos están comprometidos en la aventura y en su relación. Nada es un juego y son plenamente conscientes de los riesgos. Hacer un documental que registe esta epopeya es parte de un legado y son de una riqueza emocional que nos compromete con su tarea.

Finalmente la expedición comienza y con ella los problemas. Uno de los alpinista sufre el congelamiento de 6 dedos y debe volver, los otros dos, con un clima de condiciones atmosféricas y físicas negativas, continúan el ascenso. Uno hace cumbre y Darío no lo consigue. Su amigo intenta esperarlo, pero ya al borde de toda capacidad de resistencia, también emprende el regreso.
Aquí nace otra película, ya no hay esperanza ni entusiasmo, sólo un dolor silencioso que no reclama y resiste. Los sobrevivientes dan su testimonio y se reúnen en una nueva expedición a algún otro objetivo para homenajear al amigo que quedó en el frío y la soledad de la ladera del Himalaya. La película nos adentra en todas las sensaciones con una compaginación perfecta. Nos da detalles de cada movimiento y del porque de la casi obsesión de Darío a salir a una muerte segura.

Las imágenes son contrastantes, hay solo preocupación y dolor físico por las consecuencia que cada una acarrea y por el amigo ausente. El temple de estos alpinista es poderoso, aceptan las consecuencia de su aventura y no reniegan de los sucesos ni decisiones tomadas, la convicción es un valor que sobrevuela la cinta. La necesidad de ser tan leal a un proyecto deja huellas y heridas, pero dibuja perfectamente personalidades El ritmo cinematográfico genera un suspenso digno de cualquier producción de alto nivel. Un documental que merece su exposición por la calidad de su armados, la belleza de su fotografía y la humanización de sus protagonistas, que se convierten en héroes de su propio destino.

En la sala de edición le dimos forma al guión de la película; buscamos indagar en los sentimientos de un personaje que ya no está, con todas las dificultades que traía su ausencia. Trabajamos mucho en balancear el peso de las historias de cada expedicionario, tamizando las características de cada uno, hasta encontrar aquella cualidad diferencial que lo construyera como personaje con peso propio y con una función específica dentro de la estructura.La idea fue siempre la de generar polos de atracción y oposición, que nos permitieran desarrollar el tema que dramáticamente se impone: aquello que está por encima de la hazaña deportiva y lleva al hombre a explorar sus propios límites. En definitiva, intentamos retratar la belleza y el dolor del esfuerzo humano.


Deja un comentario