El documental Waysuña, es el relato de hombres y mujeres provenientes de regiones del Altiplano andino y del gran chaco de nuestro país, ubicados en los bordes la ciudad de La plata y sus alrededores.
Aymara es un idioma originario de América, es hablado en el altiplano andino del Perú, Bolivia y Chile, desde las regiones norte del lago Titicaca hasta las llanuras salinas al sur del lago Poopó. Dichas regiones se encuentran a una altura intermedia de 3.800 a 4000 metros sobre el nivel del mar. El Aymara también se encuentra en regiones del valle y del trópico y ha mantenido la esencia y la identidad de su cultura a lo largo de más de los quinientos años de conquista.
En Bolivia en estos últimos años sin lugar a duda, el idioma aymara creó muchas expectativas para su estudio, planteadas en este documental. El recorrido de la lengua está presente en el sonido de sus palabras. Esto implica incorporar diccionarios bilingües que permitan llevar este beneficio a la población boliviana, justamente cuando se instala como política de estado, la educación intercultural y plurilingüe.
La identidad se hereda a través de generaciones, pero también se recicla. Ese equilibrio entre lo que fue y quiere seguir siendo, debe contener los ingredientes culturales básicos que permiten a un pueblo seguir reconociéndose, en el tiempo y en cualquier escenario, como tal.

El documental Waysuña, básicamente es el relato de hombres y mujeres provenientes de regiones del altiplano andino y del gran chaco de nuestro país, ubicados bordeando la ciudad de La plata y sus alrededores. Exponiendo frente a una cámara que los ve y escucha, aquello que está vivo, a veces de forma subterránea y en otras a la luz del día a día. Se trata de dar visibilidad a un pasado lejano y a la vez contemporáneo.
El relato de saberes ocultos y recuperados de forma directa por los propios protagonistas y a través de entrevistas, hacen de las imágenes la partitura perfecta de un sonido que emociona y educa. Música, palabras y colores que identifican usos cotidianos y compartidos comunitariamente, en una sucesión audiovisual que trasmite naturalidad, hacen de Waysuña un recorrido refrescante sobre aquello que la sociedad mira de reojo.
Todo confluye en una unidad de rasgos y conductas aprendidas que la cámara registra con una perspectiva artística y educativa. Son las tareas que realizan, desde cultivar y luego vender en las plazas, hasta el recupero de sus ceremonias tradicionales en pleno centro de la ciudad. El documental recorre cada uno de estos aspectos y los encolumna en un relato visual que los enriquece. Reconocemos allí a personajes que nos rodean en lo cotidiano y los escuchamos hablar como sujetos representativos de algo más profundo que una nacionalidad.
Una mirada que muestra lo que brilla, si sabemos mirar: la identidad y pertenencia

La referente de la comunidad quechua: María Cristina Ochoa relata como el estilo de vida y la lógica que constituyen el pensamiento andino se puede redescubrir en la experiencia cotidiana de la comunidad. Efrain Caucota aborda una de los roles con más expectativas creadas a su alrededor, el curandero o hechicero. Intentando su revinculación con su nuevo rol en la actualidad. Desarrolla desde una mirada histórica, como ese legado ha podido mantenerse vivo conformando nuevas recetas preventivas para impedir enfermedades.
Otras personalidades exponen más conocimientos que aún continúan teniendo un status de saberes: enseñanzas socializantes, costumbres y creencias, instaladas en un entorno que permite re descubrirlos. Waysuña es un vocablo Aymara que significa “extraer del fondo” e instala en la pantalla, la relación interior –exterior, ciudad y pueblo, lo viejo y lo nuevo, en un resumen perfecto de comunión entre la candidez y la identidad de un pueblo .


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